BIO

La primavera de 1990, en la placentera Caracas, fue el mejor momento para darle la bienvenida a ese bebé que pateaba en el vientre de su madre cuando escuchaba la música que más le gustaba, durante las sesiones de musicoterapia pre-natal. Aquel 15 de Abril, la familia Mena celebró el nacimiento del primogénito Edward, quien no tardó en dar señales de su futura pasión.

Los padres de Edward –Pedro Mena y Rosa Domínguez– se sorprendieron al saber que el pequeño, con apenas cuatro años de edad, había pasado la mejor de las veladas durante una noche que lo dejaron en casa de su abuela materna, Hortensia. Ésta, maravillada, les contó que Edward se había instalado frente al televisor durante varias horas para ver, con embeleso, el concierto de los tres tenores más famosos del mundo. La abuela se refería al concierto que dieron Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras, en el Dodger Stadium de Los Angeles, acompañados de la Orquesta Filarmónica de Los Angeles, dirigida por el maestro Zubin Metha.  Un magno evento que fue televisado en vivo, y visto por más de un billón de personas en el planeta. El niño Edward Mena, entre ellas.

La infancia de Edward en Venezuela transcurrió entre la escuela primaria y el compartir hogareño aderezado con baladas y canciones románticas que solían escuchar sus padres, quienes contaban con artistas amigos que frecuentaban su casa como los cantantes Trino Mora, Ivo y el cantante-actor Daniel Alvarado. A los 7 años de edad, el disco de boleros de Luis Miguel era tan familiar para él como cualquiera de las canciones infantiles que había aprendido en el colegio. No en vano, ese era el disco preferido durante los paseos familiares en carro. Sus hermanos pequeños,  Edwin y Stephany, también disfrutaban de esa bella  música.

Un poco más grande, a los diez años, Edward comenzó a interesarse en la tecnología y,  de tanto que le gustaban las computadoras, por su cabeza rondaba la idea de dedicarse a la ingeniería de sistemas. Al menos eso pensaba cuando, a esa edad, llegó con sus padres a Florida para iniciar una nueva vida en los Estados Unidos.

Durante sus primeros años de high school, en la ciudad de Weston, las clases de tecnología eran sus preferidas y Edward parecía desdeñar cualquier acercamiento al  camino musical. Ni siquiera se sentía atraído por las bandas o grupos que formaban otros compañeros; y tampoco le interesaba aprender a tocar algún instrumento.

Sin embargo, las voces de los tres tenores habían quedado muy arraigadas en su corazón. Sin ningún esfuerzo, podía recordar segundo a segundo aquél concierto que escuchó con fervor a sus cuatro años de edad. Y quizás fue ese nítido recuerdo lo que lo impulsó a iniciar un hábito que, muy pronto, se convirtió en rutina durante su adolescencia. Todos los días, cuando llegaba de clases a su casa, se encerraba en su habitación y comenzaba a cantar.  Solo, sin nadie a su alrededor, el joven Edward colocaba canciones de Andrea Bocelli,  Michael Bublé, Celine Dion, Barbara Streisand o de los Fernández, Vicente y Alejandro. Y, con un pequeño micrófono de Karaoke, cantaba durante muchas horas ajeno a lo que sucedía a su alrededor.

En esta etapa de búsqueda y definición de su vida, Edward tuvo un encuentro con Edileen Soto, compositora y pianista puertorriqueña –también vecina de Weston– quien comenzó a motivarlo y despertarle su vocación de canto, promoviendo encuentros musicales. Es así como –sin previo aviso– grabaron una canción en casa de Edileen. Solapadamente, el CD le fue entregado al padre de Edward y, de esa manera, la familia pudo conocer su potencial de voz y “la maravilla de Dios de regalarnos un artista en el tiempo”.

Al graduarse en el high school,  conversó con sus padres sobre la decisión de esperar un tiempo para elegir una carrera universitaria. Edward necesitaba estar seguro de lo que quería.  Inconscientemente,  rechazaba cualquier freno en el camino que ya había iniciado sin saberlo. Y, durante ese tiempo de espera, sus horas solitarias frente al micrófono se acrecentaron. Él solito descubrió su talento. Ya no había duda; sus padres lo entendieron y harían todo lo posible por apoyarlo a recorrer ese sendero que visualizaban colmado de éxito.

A los 17 años, Edward Mena recibió el primer empujón para mostrar su voz más allá de las cuatro paredes de su cuarto.  Su papá le habló de un festival que se realizaría en Weston en homenaje a la Independencia de Venezuela, organizado por America’s Community Center (ACC), liderado por el colombiano Fabio Andrade. Necesitaban a alguien que cantara el himno nacional de su país, y le estaban dando esa oportunidad. Edward le pidió pensarlo y, dos días después, decidió aceptar el reto. Ensayó la letra del himno y –previendo que algo bueno podía surgir– montó una pista con otra canción,

Era la primera vez que Edward se enfrentaba a un público, pequeño o grande. El miedo lo paralizó cuando vio que más de tres mil personas llenaban el lugar. “Dios mío, en qué me he metido yo”, pensaba mientras subía los escalones hacia la tarima. Respiró muy profundo, cerró los ojos y no los volvió a abrir hasta que terminó de cantar el himno a cappella. Los calurosos aplausos de la audiencia lo entusiasmaron y, más aún, las peticiones para cantar otro tema. No estaba programado que interpretara otra canción, porque se trataba de un evento con artistas consagrados. Sin embargo, en un intermedio le pidieron que subiera de nuevo a la tarima. Y ahí sacó la pista que llevaba bajo la manga, e interpretó –en perfecto inglés– “My Way”, una de sus canciones favoritas desde que la escuchó en las voces de aquellos tres tenores. Aplausos de pie completaron el primer día en que Edward Mena se atrevió a exponer su voz ante los demás.

Justamente en ese mismo festival, participó el maestro Carlos Almenar Otero –extraordinario exponente del canto lírico– quien felicitó a Edward por su talento y bonita voz, pero también le aconsejó tomar clases de canto. El joven Edward no tenía muy claro de qué se trataba aquello, sin embargo tres días después ya estaba inscrito e iniciaba sus estudios en la academia de Otero, en Weston. Los profesores la soprano Gioconda y el barítono Henry Delgadillo fueron puntales en su formación profesional

Durante tres años y medio, Edward estudió técnicas vocales y participó en los eventos organizados por la Fundación Carlos Almenar Otero, y Americas Community Center,  en los que era presentado como una nueva promesa del canto. También aprovechaba las oportunidades de dar a conocer su voz a otros públicos, actuando en concurso de bellezas, eventos benéficos etc.

Edward Mena ya tenía 20 años y muchas ganas de triunfar cuando decidió inscribirse en una competencia internacional que se celebraba en Miami, en Noviembre del 2009.  Se trataba del Premio Estrella Music Award, donde primero debía ganar la nominación de su país y, de lograrlo, luego competiría con participantes de otros 12 países. Necesitaba grabar un tema y no dudó en pedirle una propuesta al afamado compositor venezolano Enrique Hidalgo.  Éste fue muy claro con Edward cuando le presentó la composición: “Sé que cantas baladas y música romántica, pero mi propuesta para el concurso es ésta; la aceptas o la dejas”.  Edward se sorprendió al escuchar un joropo, ritmo con el cual nunca había experimentado.  La música tradicional venezolana parecía ser algo muy ajeno a él. Pero, a medida que escuchaba el tema “Con mi Joropo” del maestro Hidalgo, sentía que aceptaría ese nuevo reto. Y así lo hizo.

En un tiempo record,  Edward se aprendió y grabó “Con mi Joropo” para poder enviar el CD al festival antes de la fecha límite. A los días, recibió el anuncio de su nominación para representar a Venezuela. Ya había dado un paso adelante. Luego, se realizó la competencia con otros seis venezolanos concursantes, y él fue electo como finalista por Venezuela. Faltaba el último trecho: la ceremonia final que se realizaría en el teatro James L. Knight Center, bajo los auspicios de MegaTV de Miami, donde competiría con los demás países. Los participantes eran todos talentos nuevos con mucha calidad vocal. Edward Mena se llevó el primer lugar para lograr, así, su primer gran éxito en la carrera que iniciaba.

Ya el camino artístico de Edward Mena estaba delineado. Nada ni nadie le impediría su decisión de ser cantante profesional, con el apoyo incondicional de sus padres. Siguió cultivando su voz, ahora con el maestro venezolano Néstor Cárdenas, y comenzó estudios de música para entrenar el oído y aprender las bases de los instrumentos que le permitiera buscar los tonos y vocalizar. Más adelante, el maestro también venezolano Claudio Corsi, se encargaría de enseñarle las técnicas vocales adecuadas para interpretar música popular.

El triunfo en el Premio Estrella Music Award comenzó a abrirle nuevas puertas. Pronto lo invitaron a otros eventos, como el Maroone Hispanic Festival, donde se codeó con artistas internacionales, como el cantante de salsa cubano Rey Ruiz. Su interpretación de “Mi Bello San Juan” deleitó a un público de nueve mil personas –en su mayoría de origen puertorriqueño– que corearon la letra junto con Edward. Por primera vez, sintió que podía manejar una gran audiencia.

Para ese entonces, Edward supo que había llegado el momento de grabar un disco que sirviera de base para promocionarse. Su primera experiencia fue con el maestro Héctor Ortiz, pianista y productor venezolano. En los estudios de grabación de Edgar Martínez y la bolerista Rosaura Linares, Edward grabó su versión de la balada histórica de Edith Piaf “Himno al  Amor” (L’hymne à L’Amour), siendo muy bien aceptada por los críticos musicales

Luego, en el 2011, se reunió con un grupo de músicos amigos y logró grabar cinco temas en español y en inglés. Contó con la participación de Rolando Grosscors, guitarrista ganador del Latín Grammy 2011; José “Majito” Aguilera, percusionista que ha trabajado con artistas como Celia Cruz y Paloma San Basilio; y Ricardo Martínez, consagrado bajista venezolano.  Todos bajo la producción del maestro venezolano Henry González –director del Cocoa Latin Band– en los estudio del cubano Roberto Morales, ganador de dos Latin Grammy Award, como productor de Enrique Iglesias.

Con ese equipo de profesionales, Edward grabó el tema “Me Equivoqué Otra vez”, del autor Trino Mora quien lo conocía a él desde muy pequeño. Mora se impresionó con los resultados y expresó que, por primera vez en su carrera, un adolescente –hoy talentoso y prometedor cantante– había interpretado su tema a un nivel internacional. Otra de las canciones grabadas en ese entonces  fue “El Mensaje” (You’ve Got Mail), del género de música country, cuya autora es la cantante y compositora venezolana Linda Brandy.

Paralelamente, las redes sociales se convertían en los mejores aliados de Edward. Ahora, lo podían ver y escuchar en lugares donde nunca había estado. Y, también, le llegaron otros desafíos artísticos; como el dueto virtual que hizo con Libertad Lamarque en el Teatro Manuel Artime de Miami, con un lleno total. La invitación a participar en este evento se dio como resultado de la actuación en el teatro del actor Lino Ferrer en Miami. En esa oportunidad, el empresario y productor Juan B. Montero le gustó su bella voz, y lo seleccionó como artista joven para el homenaje que harían a la legendaria cantante argentina.  La magia tecnológica permitió ver a Agustín Lara en el piano, acompañando la voz de Libertad Lamarque y a Edward Mena en la segunda voz. La venezolana Elluz Peraza fue la actriz escogida para interpretar a la famosa “Novia de América”.

Nuevas experiencias venían en su camino. Tuvo el privilegio  de cantar en un show benéfico  al lado de la legendaria cantante cubana Malena Burke y el show-man venezolano Divine. Posteriormente, Edward alternó con la diva internacional de España Pastora Soler y la cubana Mirtha Medina. Todas estas actuaciones en Miami. Más adelante, como invitado especial en dos conciertos, compartió escenario con el “divo” cubano Eduardo Antonio, quien le obsequió su corbata personal como un gesto de amistad profesional.

En su afán por expandir su carrera, Edward se interesó en investigar sobre la música latinoamericana. Descubrió muchos artistas latinos que no conocía, y se compenetró al máximo con la música mexicana. Desde sus tiempos en high school, ya admiraba y cantaba las canciones de Vicente y Alejandro Fernández. Se identificaba con ellos por sus voces potentes. Pero, ahora, se estaba enamorando de temas escritos por mexicanos de la talla de José Alfredo Jiménez, Agustín Lara, Armando Manzanero, Juan Gabriel o Roberto Cantoral.  Algo muy dentro de él le imploraba cantar esas composiciones.  Hasta que, en el 2012, le comunicó a su papá el deseo de grabar un disco con composiciones de esos autores porque “es algo que está en mi corazón”.

Un extranjero interpretando música mexicana, se convierte en un gran desafío. Sin embargo, Edward Mena también asumió este reto. Y en junio del 2012 inició el proyecto del disco, bajo la producción musical del maestro  Enrique Hidalgo,  Fue un proceso largo que culminó en Octubre del 2013 con la grabación de 12 temas, en un CD bajo el título “México es una Canción”, acertado título del maestro Hidalgo. Los arreglos musicales y la grabación estuvieron a cargo del maestro español Julio López, en sus estudios Flavor Recording Studios de Miami.

Durante ese período, la actriz Lupita Ferrer –quien había escuchado algunos temas en el estudio de grabación del maestro López– le propuso a Edward que la acompañara en el monólogo sobre su vida, “En la Intimidad, Ayer y Hoy”,  que estaba montando en aquél entonces. Edward cantó “Nada Personal” de Armando Manzanero, a dúo con Ferrer, y luego interpretó cuatro temas como solista. Esas noche, recibió la calurosa acogida del público que llenó la sala del Grand Palms Hotel & Resort, en Pembroke Pines.

Ya con el disco en sus manos, Edward Mena siguió el consejo de su padre y decidió realizar un show propio para interpretar los temas mexicanos. Fue así como surgió el concierto “México es una Canción”, en el Teatro de Bellas Artes de Miami, para rendirle homenaje a la Independencia de México en Septiembre del 2014. En un auditorio repleto, Edward logró cautivar a los asistentes entre los cuales se encontraban personalidades y actores  de ese país. Comenzaba, así, a pasar la difícil prueba de gentilicio.

La destacada actriz  Lupita Ferrer fue la “madrina” de la presentación de su recién grabado CD, con la animación de la bella Paula Lamas y de Edgar Paredes. La producción estuvo a cargo de su padre Pedro Mena en co-producción con su tío  Hermes Terán Mena. Tuvo como respaldo musical a la Banda del Maestro Henry González y al Mariachi Internacional, considerado el mejor en su estilo en Miami.

Como una actividad paralela al canto, Edward se incorporó al equipo del programa radial que conducía su padre, ¡Hola Broward! en Actualidad 1020 AM Miami, para realizar entrevistas a los artistas nacionales e internacionales. Los entrevistaba en persona o vía telefónica, si no estaban disponibles en la ciudad.  Edward se empeñó en contactar a aquellos artistas que admiraba y, para su sorpresa, recibió la aceptación de casi todos. Entre ellos,  la reconocida cantante Tania Libertad con quien desarrolló una bonita amistad. Edward se mantuvo siempre en contacto con esta artista peruano-mexicana, quien le daba consejos para su carrera y con quien él soñaba cantar algún día. También cultivó relaciones con la famosa cantante mexicana Doña  Aída Cuevas, y su hermano el bolerista Carlos Cuevas.

Y como los sueños de Edward siempre se cumplen, en Octubre del 2014 recibió una invitación de Tania Libertad para interpretar un tema con ella, en el concierto que daría en Mesas Art Center de Phoenix, Arizona. Así fue como, juntos, cantaron “Tres Palabras” que resultó impecable a pesar de los nervios de Edward, temeroso de un público tan exigente y totalmente mexicano. Tania Libertad palpó la reacción de las 2.500 personas que conformaban el público, vio la emoción de la gente con sus aplausos y, sin advertírselo de antemano, le dijo en el escenario: “¿Por qué no te cantas otro tema?”. Y Edward Mena, sin pensarlo mucho, comenzó a entonar la frase “Si nos dejan…”. Los músicos lo siguieron de inmediato,  en un solo que deleitó a los asistentes.

Sorpresivamente, al final del concierto de Tania –cuyo cumpleaños había sido el día anterior– Edward se presentó con un ramo de flores rojas para ella, la felicitó y le cantó Las Mañanitas. Las voces del público asistente se unieron a él para corear la canción. Frenético, el público aplaudió a rabiar este inesperado y alegre  final.

Otra de las afamadas cantantes mexicanas que Edward admira –y a quien también conoció a raíz de sus entrevistas– es Guadalupe Pineda. Ella lo invitó a una presentación en Chicago y pudieron intercambiar ideas en su camerino. Meses después, Guadalupe Pineda y Tania Libertad realizarían junto con Eugenia León la serie Primera Fila, de Sony Music, cuyo DVD se grabaría en los estudios Churubusco de México.  Edward recibió la invitación de Libertad y Pineda para estar presente entre el público de ese evento.

Para Edward se trataba de una excelente oportunidad de mirar los entretelones de una producción de gran envergadura y, además, disfrutar de las voces de esas tres excelentes artistas. Como estaba previsto, viajó a Ciudad de México y se presentó en Churubusco al igual que muchos otros invitados que participarían en la grabación. Se ubicó en la tercera fila, frente al escenario. Dieron inicio al show y, en uno de los breaks, mientras las divas se cambiaban de atuendo, escuchó que uno de los productores decía: “Aquí está Edward Mena, un cantante que vino desde Miami para acompañarnos”. Y le pidieron que cantara una canción. Muy sorprendido, Edward no se hizo esperar. Subió al escenario y comenzó a cappella lo primero que le pasó por la mente: “Yo sé bien que estoy afuera, pero el día que yo me muera…”.  Los músicos se unieron a su voz poco a poco, y la gente aplaudió con entusiasmo su  interpretación de “El Rey” . Nuevamente, la habilidad vocal de Edward Mena pasaba una difícil e inesperada prueba.

A su regreso de México, muchos habían visto a través de las redes sociales su improvisada y aclamada actuación en los estudios Churubusco. Ya en Miami, recibió invitaciones para cantar, y una de ellas muy especial: el concierto “Venezuela es Mucho Más” que se realizó en julio del 2015 en el Bank United Center de Miami, y que fue transmitido en Venezuela por el canal Televen de ese país. Edward Mena fue invitado como un nuevo talento que estaría en el escenario junto a estrellas consagradas como Paloma San Basilio, Luis Enrique, Ilan Chester, Chelique Sarabia y María Rivas. Para Edward fue una experiencia de extraordinario significado. Tuvo la oportunidad de recibir consejos de Paloma San Basilio, a quien admira desde adolescente, y de cantar el tema “Venezuela” junto a todas las figuras presentes.

Y también en Julio del 2015, Edward vio el fruto de su esfuerzo para cumplir con los requisitos del Miami International Song Festival evento que se realiza anualmente en esa ciudad. En apenas dos semanas y media antes de la fecha tope de inscripción, fue invitado a participar por Venezuela con un tema inédito. Edward  no dudó en contactar al maestro y compositor musical Henry González, a quien le une una profunda amistad y respeto profesional, el cual  le compuso la canción “Soy Latinoamericano”, con un mensaje de paz y justicia, dedicada a toda América latina. Un día antes del deadline, Edward envió el tema que fue aceptado por los organizadores del festival. Y, así, aquél 25 de Julio del 2015,, después de una emocionante actuación compitiendo con once participantes de otros países, Edward Mena logró el codiciado “Premio de la Popularidad”,  otorgado por votación del público. Un momento sublime en su carrera que le permitió ganarse el interés de los medios.

El 16 de Septiembre –como despedida de sus actuaciones del año 2015 en Miami– Edward realizó un concierto íntimo en el conocido centro nocturno Alfaro’s, de la calle 8, acompañado por la banda musical del maestro Henry González.

A lo largo de su carrera, Edward Mena ha actuado en distintos conciertos benéficos y comunitarios de la ciudad de Miami, y en especial ha contribuido con la alegría de mucha personas amantes de la buena música. El productor venezolano Humberto García, de la emisora La Poderosa 670 AM, y su dueño Jorge Rodríguez han sido consecuentes promotores de la carrera artística de Edward, quien hoy en día es un invitado de honor a todos los eventos de esas emisora radial hispana.

Por otro lado, desde su  nacimiento como cantante, ha recibido el apoyo de los medios locales: Ciudad Weston, Doral News, El Venezolano, Venezuela al Día,  la revista Conexiones Internacional, Rumbera, El Nuevo Herald, Actualidad 1020 AM y  TV Venezuela. Y, por supuesto, cuenta con las redes sociales donde tiene una alta legión de fanáticos y seguidores.

El año 2015 cerró con broche de oro para Edward Mena. Durante una gira de trabajo en la ciudad de Los Ángeles,  tuvo la oportunidad de conocer al célebre productor musical Humberto Gatica quien ha trabajado en producciones para Celine Dion, Andrea Bocelli y  Barbara Streisand, entre muchos otros grandes artistas. Gatica escuchó las canciones de Edward, le gustó su voz,  y decidió trabajar con él en un próximo proyecto en el 2016.

Amor Absoluto, titulo del sencillo en tributo a Julio Iglesias, producido por Humberto Gatica, lanzado al mercado en Agosto de 2016, consiste de un Medley de cuatro de las más exitosas canciones interpretadas y popularizadas por el gran artista, ahora en voz del joven cantante, con su sello personal acompañado de nuevos arreglos músicales con un toque fresco entre lo pop y contemporaneo. En 2017, este trabajo recibe varios premios, donde destacan “Best Cover Song” por The Akademia Music Awards en Los Angeles, “Disco de Platino” otorgado por el Festival Internacional de la Canción de California en su edición número 37, junto con un homenaje por la ciudad de Miami, donde a Edward le fue otorgada una Proclama de Reconocimiento a sus méritos artísticos y carrera, entregada por el Alcalde Tomás Regalado y el Gobierno oficial. En Junio del mismo año, también recibe “Medalla de Bronce” (Bronze Medal) como “Vocalista Masculino” por parte de los prestigiosos Global Music Awards en California y el “Trofeo de Plata” en la categoría “Intérprete” por el Festival Internacional “Viva La Música” 2017, que se llevó a cabo en Las Islas Canarias. Más recientemente gana el “FestiVegas de Oro” en el Festival Internacional de la Canción de Las Vegas – FestiVegas 2017.

En 2018, su más reciente sencillo, que es una versión acústica de la famosa canción “De Niña a Mujer”, acompañado en el piano por el músico mexicano Agustín Aguilar y grabado en Red Room Studios de Los Angeles, gana el premio “FestiVegas de Plata” en el  Festival Internacional de la Canción de Las Vegas y el “Diploma de Excelencia” en el Festival Internacional Viva La Música en Tenerife, España.